Reporte de la Justicia
Cuarta edición (2008-2009)      
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Estados Unidos
Desc. Institucional y Organización del Sistema


III. Descripción Institucional y Organización del Sistema de Justicia

1. Estructura y funcionamiento global del sistema judicial

 

La mayor parte del poder judicial de los Estados Unidos descansa en los tribunales estatales, que existían antes de la aprobación de la Constitución de los EE.UU. en 1787. El Artículo III de la Constitución confiere el “Poder Judicial de las Estados Unidos” (se refiere al poder judicial del gobierno nacional o federal) a la Corte Suprema de los EE.UU. y a otros tribunales que se pudieran establecer por decisión del Congreso. El Artículo III también enumera los tipos de causas (la jurisdicción) que podrían gestionar los tribunales federales (por ejemplo, aquellas que surjan del derecho federal), con la autorización del Congreso. Con excepción de la jurisdicción que confiere el Congreso a los tribunales federales, las controversias, de acuerdo a esta disposición constitucional, son de jurisdicción de los tribunales estatales. Sin embargo, en algunas zonas tanto los tribunales estatales como federales tienen jurisdicción sobre las mismas.

 

La Corte Suprema de los EE.UU. acoge las apelaciones de los tribunales federales y de los tribunales estatales, cuando la causa está relacionada con el derecho federal. Por ejemplo, un acusado de delito en un estado, podría denunciar que cuando el tribunal estatal lo declaró culpable de violar el derecho penal estatal, lo privó de un derecho regido por la Constitución federal, interpretado por la Corte Suprema de los EE.UU. (Por ejemplo, podría argumentar que el tribunal estatal no honró su derecho federal de contar con un abogado en un proceso penal.)

 

En los Estados Unidos, como en otros países de derecho consuetudinario, los tribunales aplican el derecho como lo establecen sus constituciones, estatutos promulgados por asambleas legislativas y decisiones anteriores de los tribunales. Los fallos de los tribunales de apelación son “precedentes” con los cuales los tribunales inferiores deben cumplir al fallar causas similares. Más aún, los tribunales de primera instancia y los tribunales de apelación juegan roles distintos. Los tribunales de primera instancia deciden cuáles son los verdaderos hechos en una controversia, y luego aplican el derecho a aquellos hechos para tomar una decisión. Los tribunales de apelación casi siempre aceptan los hechos tal cual los declaran los tribunales de primera instancia. El papel de los tribunales de apelación consiste en determinar si el tribunal de primera instancia aplicó adecuadamente el derecho a los hechos.

 

Los tribunales de los Estados Unidos ejercen el poder de “revisión judicial”, en otras palabras, el poder de decidir si un estatuto de la asamblea legislativa o acto de una autoridad ejecutiva viola la constitución de la jurisdicción. La “revisión judicial” está más comúnmente asociada con la Corte Suprema de los EE.UU., la cual en el famoso caso de Marbury v. Madison de 1803, declaró inconstitucional una disposición menor de una ley de 1789, que establecía los tribunales federales. Sin embargo, todos los tribunales tienen autoridad. Los tribunales estatales, en particular las cortes supremas estatales, ejercen el poder de revisión judicial respecto a sus constituciones estatales. Los tribunales federales así lo hacen respecto a denuncias sobre acciones federales o estatales que violan la Constitución federal, aunque tales decisiones están sujetas a revisión por parte de tribunales federales superiores, incluyendo la Corte Suprema.

 

Algunos tribunales estatales también emiten “opiniones consultivas” respecto a la constitucionalidad de las acciones propuestas por las asambleas legislativas estatales o autoridades. Sin embargo, los tribunales federales sólo fallan sobre lo que la Constitución llama “casos o controversias”, es decir, conflictos que surgen al margen de las acciones tomadas por las partes.

 

 

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