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La existencia de
una sociedad plenamente democrática, respetuosa de
los derechos fundamentales y humanos de las personas y capaz
de ofrecerles desarrollo económico y social, supone
el pleno respeto al Estado de Derecho, una gestión
pública con participación ciudadana, y la construcción
de sólidos sistemas de justicia y el fortalecimiento
de amplias y diversas formas de resolución de conflictos
para asegurar la pacífica convivencia.
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