Cumbre Judicial Iberoamericana invitó a renovar lenguaje judicial

La necesidad de que las sentencias judiciales se expresen en un lenguaje claro, comprensible e inclusivo para los usuarios y usuarias del sistema de justicia, fue una de las recomendaciones emanadas de la XVIII Cumbre Judicial Iberoamericana, realizada en abril pasado en Asunción, Paraguay. Así quedó estampado en las conclusiones adoptadas por los 23 países asistentes y en el plan de trabajo que sigue al encuentro y que redundará en la edición de un Diccionario Jurídico Panhispánico, adaptado a los países de Latinoamérica. 

Previo a la Cumbre se crearon grupos de trabajos abocados a temas específicos que serían analizados en el encuentro bianual. Uno de esos grupos fue “Justicia y lenguaje claro: por el derecho del ciudadano a comprender la justicia”, cuyo objetivo era generar una política de lenguaje judicial sencillo y comprensible, sobre todo para las personas usuarias del sistema judicial. 

El grupo estuvo integrado por Paola Prado y Ricardo Recondo, del Consejo de la Magistratura del Poder Judicial de Argentina; Freddy Sanabria, de Consejo de la Magistratura de Bolivia; Carlos Aránguiz, de la Corte Suprema de Chile; Claudia Poblete, filolóloga asesora del Poder Judicial de Chile en estas materias; Xinia Fernández, del Poder Judicial de Costa Rica; Ángel Juanes, del Tribunal Supremo de España; María Mercedes Buongermini, de la Corte Suprema de Paraguay; y Fernando Tovagliare, de la Corte Suprema de Uruguay. El grupo fue coordinado por los representantes de Chile y España. 

A la Cumbre le precedieron tres reuniones preparatorias realizadas en Quito, Bogotá y Ciudad de Panamá, que se realizaron entre diciembre del  2014 y septiembre del 2015, en las que se discutieron y analizaron los temas a abordar. Algunas de las reflexiones a las que se llegó fue que la exigencia de comprensión no responde solo a un deber ético o de cortesía, sino que es una exigencia legal conectada con el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva; el lenguaje jurídico poco claro propicia una concepción elitista y corporativa que deja a los profesionales del derecho en un mundo diferente, pretendidamente superior, y apartado de la sociedad. 

Para el segundo encuentro preparatorio se presentó un trabajo de análisis de más de 100 sentencias judiciales de distintos de España, Colombia, Chile, Uruguay, México, Paraguay, Guatemala y El Salvador. Entre los resultados arrojados: las sentencias utilizaron palabras con significados conocidos sólo por juristas, que no son parte del léxico común; hay términos anacrónicos, expresiones excesivamente técnicas y sobreabundancia del latín; hay términos no apropiados al lenguaje inclusivo, en especial uso el masculino como comprensivo de ambos sexos, así como la masculinización de cargos y profesiones, y, en menor medida, el empleo de estereotipos en cuanto a roles masculinos y femeninos. Se destaca positivamente que en ninguna resolución se han encontrado términos discriminatorios hacia poblaciones vulnerables, fuera del género. 

De los resultados de este análisis se desprendieron las recomendaciones formuladas a la Asamblea Plenaria de la Cumbre. Algunas de ellas: 

- Buscar un equilibrio entre el rigor técnico necesario de las expresiones y su comprensión por parte de la ciudadanía. El discurso y el lenguaje utilizado han de ser asequibles, pero sin incurrir en la vulgarización. 
- Eliminar el uso del latín y de los extranjerismos innecesarios. Ej., en vez de “onus probando”, distribución de la carga de la prueba; en vez de “email”, correo electrónico, en vez de “merchandising”, mercadeo; 
- Redactar las resoluciones de trámite en un lenguaje fácil y comprensible para la persona interesada. Ej.: en vez de “emplázase a la demandada a comparecer al juzgado en el plazo de ley”, se debería decir “se le llama a presentarse al juzgado XXX en el plazo de xxx días para…” 
- Limitar las citas jurisprudenciales y doctrinarias. Un exceso de citas obscurece la exposición de razonamiento.
- Evitar el uso de gerundios. Ej.: “Habiendo trabajado solo dos meses en la empresa demandada, el demandante no puede reclamar vacaciones.”, mejor decir: “Como el demandante solo ha trabajado/trabajó dos meses en la empresa demandada, no puede reclamar vacaciones.” 
- Evitar el uso del lenguaje sexista. Para ello se hacen algunas recomendaciones y sugerencias, como el NO uso  genérico del género masculino, con valor para ambos sexos. Por ejemplo, los magistrados o los jueces, por magistrados y magistradas; los hombres o el hombre como sinónimo de ser humano (usar los seres humanos, las personas, la humanidad); «El juez dictará sentencia» , que sea reemplazado por «Se dictará sentencia judicial» 
- Evitar el uso de lenguaje estigmatizante o discriminatorio hacia poblaciones o grupos vulnerables, como comunidades y pueblos indígenas, personas migrantes, personas con discapacidad, niñas, niños y adolescentes, personas adultas mayores, personas privadas de libertad, diversidad sexual, etnia, religión o creencias ideología política, y cualquier otra condición o situación que pueda provocar discriminación.  


Proyecto de Elaboración Diccionario Jurídico Panhispánico

En el encuentro también se presentaron experiencias nacionales que apuntan a acercar el lenguaje jurídico a las personas. Una de ellas fue el “Glosario de términos legales”, del Poder Judicial de Chile que en cerca de 60 páginas aborda y explica las frases más recurrentes de las sentencias judiciales de Chile, el que está disponible en su sitio web: http://www.pjud.cl/documents/396588/0/GLOSARIO_web.pdf/da9c7486-1b6a-4774-8fff-92c9b1d02622

España presentó el Diccionario de Español Jurídico elaborado gracias a un convenio suscrito por el Consejo General del Poder Judicial de España y la Real Academia Española (RAE) el que a la fecha de la Cumbre estaba en etapa de finalización. 
La segunda etapa de ese proyecto será añadir al Diccionario americanismos y/o expresiones del derecho de los países hispanoamericanos y reducir o suprimir las que sean excesivas  de la versión española, para constituir el Diccionario Jurídico Panhispánico, un gran producto final de la Cumbre, sobre el cual se propuso seguir trabajando a través de los estados interesados en participar. La coordinación se haría a través de las Secretarías Permanente y Pro Témpore de la Cumbre, cuya versión N° XIX se realizará en Quito, Ecuador, en abril de 2018.