Programa de Facilitadores de la OEA refuerza el acceso a la justicia

El Programa nació en Nicaragua, en el año 1998, en zonas post conflicto bélico y luego se extendió a 50 municipios rurales de extrema pobreza, para ayudar a pacificar las comunidades en sus problemas locales, todavía teñidos por la guerra civil. En el año 2005 comenzó a configurarse como un Servicio Nacional de Facilitadores Judiciales y en el 2007 se internacionalizó creándose el Programa Interamericano de Facilitadores Judiciales de la OEA expandiéndose a otros siete países: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Argentina y Paraguay, el cual impulsa el establecimiento de Servicios Nacionales de Facilitadores Judiciales asesorando a las Cortes Supremas de Justicia en su establecimiento y expansión.

Aunque los facilitadores son seleccionados y elegidos en asambleas por los propios miembros de la comunidad donde viven, el Programa se concibe como un servicio de la función judicial; es decir, los facilitadores son nombrados, acreditados, capacitados y supervisados por las autoridades judiciales del área donde viven. Su competencia se limita a la comunidad o barrio donde tenga asentado su domicilio. Actúan como amigables componedores sin competencia judicial, pero se subordinan al juez local o juez de paz, con quien mantienen una estrecha relación y apoyo mutuo y a quien le informan mensualmente de sus actividades.

El trabajo lo realizan de manera voluntaria sin afectar sus actividades económicas normales. Para ello atienden en sus propios domicilios, sedes comunitarias o espacios públicos. Son capacitados en encuentros trimestrales y cuentan con material de apoyo, manuales e instructivos. En dichos encuentros intercambian experiencias y analizan casos, lo que les permite aprender y mejorar el trabajo y asistencia en sus comunidades.

El tipo de trabajo que realizan se relaciona con prestar ayuda para trámites, se les encarga entregar citaciones, hacer peritajes, efectuar mediaciones previas, etc. Difunden leyes y normas entre la población, acompañan a realizar trámites, efectúan gestiones con los gobiernos municipales, entre otras materias. No realizan mediación en casos de violencia, pero sí puede derivar a las instancias adecuadas y acompañar a las personas en el proceso, si ellas lo piden.

Los facilitadores son un poderoso mecanismo de difusión de normas jurídicas a través de la información que brindan de manera individual y a través de charlas en sus comunidades. Se comunican en el idioma de su gente, lo que es muy relevante en países con variadas lenguas además del español.

A fines del 2015 operaban en estos ocho países más de 11 mil facilitadores judiciales. Entre 2012 y 2015 han beneficiado a más de un millón de personas, realizando 60 mil mediaciones y entregando información a más de medio millón de personas. Se documentan casos de filiación, pensiones, medianerías, deudas, injurias, etc, que se resuelven sin costo.

Mirna Rosales, Gerenta de Relaciones Internacionales del Programa Interamericano de Facilitadores Judiciales destacó durante un seminario realizado en Colombia, algunos de los impactos del programa. Uno de los primeros se relaciona con el refuerzo de la gobernabilidad; al constituirse en escuelas de liderazgo y práctica democrática; el conocimiento de los derechos y cómo ejercerlos crean una ciudadanía plena, mejora la credibilidad en el Estado de derecho y las instituciones.

En materia de desarrollo y equidad, se observa un mayor acceso a la Justicia, lo que genera un efecto virtuoso en el desarrollo y la equidad. Al resolverse problemas en la comunidad evitan gastos y optimizan el nivel de ingreso de las familias.

En materia de seguridad; al transformar la cultura de violencia y de impunidad en una cultura de resolución alterna de conflictos y legalidad, los Facilitadores Judiciales contribuyen a prevenirlos.

La presencia y servicio de los facilitadores ha fortalecido la institucionalidad, mejorado la articulación entre instituciones de justicia y la percepción de confianza pública en ellas. Se incrementa la eficacia en la justicia porque se descongestionan los juzgados de casos prevenibles o sujetos a un arreglo.

Hace diez años solamente el 18% de los Facilitadores eran mujeres; hoy llegan a 40%. El reconocimiento familiar, comunitario, institucional y la formación, generan cambios en las vidas de las Facilitadoras, constituyéndose en ejemplo para otras mujeres.

El Programa Interamericano de Facilitadores Judiciales cuenta entre sus productos el establecimiento de los Servicios Nacionales de Facilitadores Judiciales, Posgrados y Maestrías en Administración de Justicia -en coordinación con diez Universidades de los países que cuentan con este Programa- dirigidos a los operadores de justicia para fortalecer la administración y el acceso a la justicia de las personas vulnerables. En el año 2011 recibió el premio internacional “Justicia Innovadora” entre cientos de iniciativas de acceso a justicia a nivel mundial. Dicho reconocimiento es otorgado por el consorcio holandés: Innovando Justicia - Plataforma de Soluciones del Estado de Derecho (Innovating Justice - Platform for Rule of Law Solutions) en La Haya, Holanda.

Mayor información en : www.facilitadoresjudiciales.org

 


 

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